
Me sudaban las manos, aligeraba el paso, miraba cada un par de segundos hacia atrás.. Caminando por aquella calle que no recuerdo el nombre, a las 19.30 hrs. aproximadamente, -que sin duda parecían las 12 de la noche-. Algo o alguien me perseguía, lograba sentirlo, escuchaba su respiración agitada, su mirada clavada en mi y sus pies casi pisandome los talones. No entendía nada, ya casi ni veía a mis amigos con los que andaba aquella tarde, no sé si caminaron muy rápido o yo me distraje y demoré. Los perdí -pensé- y me sentía cada vez más sola, a oscuras con una calle que se agrandaba y jamás llegaría a su final. Me desesperé, mis manos seguían sudando y aumentaba, sentía un frío indescriptible en la espalda y esa constante respiración cerca mío. Por más que miraba hacia atrás, no veía a nadie.. no lograba explicarme. Ayuda! -grité- al parecer nadie escuchó ese grito o quizás se taparon los oídos, corrí desesperada, pero por más que insistí.. no encontré a nadie. Seguí caminando helada de miedo hasta que sentí el cuchillo clavando mi esplada, una y otra vez. La sangre que salpicaba en su rostro y que recorría mi cuerpo. Dejé de sentir mi cuerpo, me dió una sensación de desmayo y dejé de respirar.
Nunca logré saber quien fue el autor de aquella pesadilla.
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